La duda mata.
Esta paradoja o gran duda se asocia también a un
experimento mental conocido como ‘la paradoja del asno de Buridán’, a pesar de
que no se recoge en ninguna de las obras conocidas de este filósofo. Sin
embargo, un problema similar aparece en el tratado sobre el cielo de Aristóteles (384 a.
C.-322 a. C.), en un momento en el que su autor
se preguntaba sobre cómo un hombre sediento y hambriento, situado a la misma
distancia de una mesa llena de alimentos y otra llena de
bebidas, se las arreglaría para escoger entre ambas ofertas… Y concluía que
necesariamente, ¡se mantendría inmóvil!
En su comentario sobre el anterior tratado del polímata griego,
Buridan cambiaba a la persona por un perro confrontado a este cruel dilema.
Aludía a esta posibilidad como a la de una alternativa sin sentido comparable
‘a la que debería sopesar los méritos de la gravedad terrestre y del objeto
pesado que se somete a ella.’
Buridan no discutió este problema en particular, pero aludía en
su obra a la existencia de un determinismo moral en el que un ser humano que se enfrenta a posibles
decisiones, siempre debe elegir el mayor bien, aunque la voluntad puede demorar
la elección.
Posteriormente se satirizó esta visión por medio de la historia
de un asno sediento y hambriento, situado a la misma distancia entre un cubo de
agua y otro de avena… y que acababa muriendo, incapaz de elegir el cubo por el
que le convenía.
Más que una paradoja, esta historia podría catalogarse como un dilema llevado al absurdo, ambos rasgos
caracterizando el fenómeno del doble vínculo.
Buridan y Spinoza difieren en sus conclusiones. Para el primero, el asno moriría, pero un ser humano enfrentado a la misma situación sería capaz de elegir arbitrariamente… para el segundo el hombre actuaría de la misma manera que el animal… ¿Qué opinan?