Viernes, 13 de Diciembre del 2019

La duda mata.

Esta paradoja o gran duda se asocia también a un experimento mental conocido como ‘la paradoja del asno de Buridán’, a pesar de que no se recoge en ninguna de las obras conocidas de este filósofo. Sin embargo, un problema similar aparece en el tratado sobre el cielo de Aristóteles (384 a. C.-322 a. C.)​​​, en un momento en el que su autor se preguntaba sobre cómo un hombre sediento y hambriento, situado a la misma distancia de una mesa llena de alimentos y otra llena de bebidas, se las arreglaría para escoger entre ambas ofertas… Y concluía que necesariamente, ¡se mantendría inmóvil!

En su comentario sobre el anterior tratado del polímata griego, Buridan cambiaba a la persona por un perro confrontado a este cruel dilema. Aludía a esta posibilidad como a la de una alternativa sin sentido comparable ‘a la que debería sopesar los méritos de la gravedad terrestre y del objeto pesado que se somete a ella.’

Buridan no discutió este problema en particular, pero aludía en su obra a la existencia de un determinismo moral en el que un ser humano que se enfrenta a posibles decisiones, siempre debe elegir el mayor bien, aunque la voluntad puede demorar la elección.

Posteriormente se satirizó esta visión por medio de la historia de un asno sediento y hambriento, situado a la misma distancia entre un cubo de agua y otro de avena… y que acababa muriendo, incapaz de elegir el cubo por el que le convenía.

Más que una paradoja, esta historia podría catalogarse como un dilema llevado al absurdo, ambos rasgos caracterizando el fenómeno del doble vínculo.

Buridan y Spinoza difieren en sus conclusiones. Para el primero, el asno moriría, pero un ser humano enfrentado a la misma situación sería capaz de elegir arbitrariamente… para el segundo el hombre actuaría de la misma manera que el animal… ¿Qué opinan?


Lic Pablo Brizuela .